El jardín comestible, mucho más que un huerto

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Los jardines que se conocieron fueron pequeños huertos, terrenos donde se cultivaban plantas. Estos terrenos se acabaron cercando y conociendo como jardines. Con el crecimiento de los espacios urbanos éstos fueron desapareciendo.

Actualmente hay muchos cambios de hábitos y de mentalidad. Por ello, ha surgido una nueva tendencia de paisajismo urbano en donde se plantan desde hortalizas, verduras, plantas aromáticas y medicinales, frutas, brotes y germinados.

Se pueden aprovechar desde azoteas, terrazas o jardines generando un aporte muy beneficioso para el medio ambiente, originando biodiversidad y, de esta forma, construir zonas urbanas más atractivas visualmente.

En algunos lugares, los ayuntamientos habilitan solares para que vecinos u otras organizaciones creen parcelas con huertos. A nivel particular, muchas personas se apuntan a esta nueva corriente integrando así en sus mesas productos frescos y saludables.

Además de aportar salud para ti y para el medio ambiente, tener tu jardín comestible proporciona tiempo de ocio de calidad, una gran afición para mayores y niños y repercutirá positivamente en tu economía familiar.Teniendo tu jardín comestible podrás tener alimentos de calidad, frescos sin pesticidas ni técnicas de riego perjudiciales al alcance de tu mano.

Antes de empezar a crear tu jardín doméstico, es importante pedir consejos y asesoramiento a amigos, familiares o conocidos que estén cultivando un huerto en la zona y saber qué tipos de cultivos se dan bien y su calendario.

LAS CONDICIONES AMBIENTALES Y DE ESPACIO SON VITALES

Para que tu jardín comestible tenga las condiciones más óptimas para su buen desarrollo es importante fijarnos en las dimensiones, orientación solar y horas de luz de nuestro espacio de trabajo.

El agua que usemos para nuestro jardín puede salir de la red urbana pero si hay la posibilidad de sacarla de un pozo o de un depósito de agua de lluvia es mucho mejor para tu economía y para el medio ambiente.

Preparar el sustrato

Primeramente tenemos que saber si vamos a cultivar directamente sobre la tierra o en jardineras, macetas u otros recipientes para terrazas y balcones.

En el caso de que cultivemos en la propia tierra debemos prepararla de forma adecuada: deshaciendo la maleza y malas hierbas, aireando el terreno y oxigenándolo manualmente con ayuda de herramientas como azadas, rastrillos o palas o con máquinas, como motoazadas o motocultores para facilitar el trabajo con un resultado óptimo y, por último, abonando la tierra.

Si nuestro jardín comestible se situará en alguna terraza o balcón debemos seleccionar un buen sustrato 100 % apto para agricultura de composición equilibrada, estable y enriquecido con alto contenido de materia orgánica.

Sistema de riego y abono para tu jardín comestible

El riego es imprescindible para todo cultivo. Por ello, debemos suministrar la cantidad correcta, ni más ni menos, ya que tanto el exceso como la falta son igual de perjudiciales.

Existen diferentes sistemas de riego, como el riego por goteo o las mangueras de exudación.

Además de estos sistemas, necesitaremos elementos como grifos, reducciones, conexiones, codos, abrazaderas, tapones… etc. Los programadores de riego también son muy útiles para tener un mejor control del riego.

Estas opciones de riego también son válidas para recipientes como macetas o jardineras, aunque igualmente podemos optar por la clásica opción de regaderas o mangueras.